Silla Eames

Eames, las sillas de diseño más conocidas

Cómo mantener el plástico de una silla Eames Shell

June 1, 2015

Las sillas Eames son de las más buscadas en cuanto a la decoración del hogar, despacho o incluso para el jardín dado que cuentan con un formidable y atractivo diseño aunque éste siga siendo el mismo desde la década de los años 50.

En el año 1950, Charles y Ray Eames, así como Zenith Plastics, participaron en un concurso que se llamó Low Cost Furniture Design, el cual estaba organizado por el Museo de Arte Moderno de Nueva York. Los Eames consiguieron ganar ese concurso, convirtiendo a uno de sus diseños de sillas en la que sería la primera silla de plástico fabricada de manera industrial.

¿Quién no conoce las sillas Eames? Son todo un clásico en decoración y desde que fuesen lanzadas siempre han tenido una gran aceptación entre el público, no solo por su diseño sino por su funcionalidad y por la capacidad de adaptación que tienen para cualquiera de los diferentes ambientes que puede haber en una casa.

En esta entrada vamos a hablar de uno de los modelos de sillas Eames que creó esta formidable pareja de diseñadores, la silla Shell, otra de las más conocidas y que aún sigue siendo un éxito en el mercado, especialmente aquellas que fueron hechas en la primera o primeras producciones.

Si se tiene la suerte de contar con una de estas sillas hay que tener en cuenta que es casi como una antigüedad, por lo que se debe cuidar mucho, especialmente el plástico, que se verá afectado con el paso del tiempo. En un artículo anterior comentamos cómo llevar a cabo el mantenimiento de una silla de piel. Ahora vamos a ver los pasos a seguir para mantener en buen estado nuestras sillas en el caso de que sean de plástico. Aunque las instrucciones están pensadas para sillas tipo Eames, son aplicables a otros modelos.

Para un mejor mantenimiento de este modelo  necesitaremos:

  • Gafas de seguridad.
  • Guantes de limpieza.
  • Acondicionador de pintura al óleo.
  • Esponjas.
  • Limpiador de fibra de vidrio.
  • Paños suaves.
  • Papel de lija fino.

El procedimiento es muy sencillo y no nos llevará demasiado tiempo, aunque tendremos que hacerlo en un lugar amplio, como en el jardín o en el patio de casa dado que se necesita espacio y un lugar donde no importe que caiga agua al suelo.

Por ejemplo, si lo hacemos en el patio de nuestra casa, la dejaremos en el suelo y le echaremos agua por encima, con una manguera o con una esponja, cubriendo bien toda su superficie.

Cuando esté completamente húmeda pasaremos la lija de grano fino (cuanto más fino mejor) por toda la superficie de la silla, despacio y con suavidad, siempre mientras esté húmeda. Cuando la hayamos lijado bien, eliminaremos los restos con agua, bien con una manguera o volviendo a pasar la esponja empapada en agua por todo el asiento de plástico.

Modelo en plástico

El siguiente paso es dejar que la silla se seque, por lo que para ahorrar un poco de tiempo se puede pasar la esponja escurrida para que absorba el exceso de agua y dejaremos que la silla seque con el ambiente durante una media hora o una hora máximo.

Tras ello utilizaremos un paño seco y suave y echaremos sobre él un poco de acondicionador de pintura al óleo y lo frotaremos de manera generosa sobre todo el plástico de la silla hasta que su superficie cuente con un aspecto liso y brillante. Hay que decir que esta clase de acondicionador se usa normalmente para la restauración de la fibra de vidrio, por lo que también es completamente funcional con el plástico.

Para finalizar, hay que dejar que el producto aplicado se asiente completamente en la silla, proceso que suele tomar varias horas, por lo que es recomendable que si se hace en el patio o en el jardín, el día no traiga lluvia.

Si no se ha obtenido el brillo deseado puede repetirse la operación de aplicar el acondicionador de pintura al óleo, siempre que la capa anterior esté completamente seca.

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